
Maria Laura Pacheco Silvestre de Matos
Hay peluquerías que se limitan a cortar el pelo. La de Laura Silvestre Matos, en Odemira, es distinta: aquí cada visita empieza con una conversación y termina con alguien que sale diferente, no solo en el pelo, sino en la confianza con la que afronta el día.
Laura une técnica y creatividad en cada corte, coloración o styling, pensando siempre en quien tiene delante y no en un catálogo de tendencias.
Por allí pasan varias generaciones: desde el primer corte de los niños hasta las clientas de siempre, fieles a su sillón desde hace muchos años.
Es ese cuidado, hecho de atención y de tiempo, el que convierte una simple ida a la peluquería en una verdadera pausa, en un momento de bienestar y renovación, a imagen de quien, en Odemira, todavía cree que un buen trato se hace de cerca y con alma.

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